domingo, 3 de abril de 2016

Novedad editorial: "Una historia de zozobra y desconcierto. La recepción de las primeras escritoras profesionales en México (1867-1910)"

"Una historia de zozobra y desconcierto. La recepción de las primeras escritoras profesionales en México (1867-1910)", de la Editorial Gedisa/UACM, 2015, se titula la obra de la Dra. Leticia Romero Chumacero. Este libro examina la forma como reaccionó la crítica literaria mexicana ante un grupo considerable de personas que hicieron pública su escritura creativa hacia el último cuarto del siglo XIX. La reacción del canon fue ambigua porque dentro del marco cultural que habitaban, ellas no eran reconocidas como cultivadoras de actividades creativas o intelectuales propias de la esfera pública, sino como naturales del recinto doméstico y la esfera privada.

En el libro se reconoce que al escribir y divulgar lo escrito, las protagonistas de ese novedad desbordaron sus límites simbólicos. En pos de su provocador trayecto a través de la república letrada, la autora examina la presencia de poetisas, dramaturgas, narradoras, ensayistas y periodistas en asociaciones literarias, en los teatros donde se pusieron en escena sus obras y en los espacios donde se habló de sus libros; también las busca en redacciones de diarios y revistas (a veces fundadas o dirigidas por ellas) y las sigue a través de artículos, gacetillas y notas necrológicas que circularon gracias a la prensa nacional.
El resultado de tal rastreo de huellas escatimadas en los libros de historia pero inscritas en aquellos medios efímeros, es un retrato que permite descubrirlas con claridad en la República Restaurada y el Porfiriato. En ocasiones, siendo encomiadas por sus logros y por encarnar lo que en el mejor de los casos podía lograrse a través de la educación. En ocasiones, la indagación exhibe el temor de los intelectuales decimonónicos enfrentados a uno de los resultados más radicales de esa educación: como apuntó una de ellas, algunas mujeres de la clase media querían escribir, “ser médicos, abogados, legisladores, y cuanto hay, en vez de muñecas de tocador”.

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